domingo, 31 de agosto de 2008

el mismo camino °-°

Iba caminando sin rumbo fijo, aunque sabía que era un trayecto de ida y vuelta. No le importaba. Se puso la sonrisa en los labios por si alguien le miraba.

Una vez, hace muchos años, le habían dicho que tenía una bonita sonrisa. Ahora no tenía a nadie que se lo repitiera. Miraba a la gente copn la que se cruzaba, directamente a los ojos, pero nadie se fijaba en ella. Evidentemente, cada uno conocía su camino, porque llevaban un paso apresudado, como si alguien los estuviera esperando en su destino.

Tan sólo encontró unos pocos que iban disfrutando realmente del paisaje que ofrecía la ciudad. Siguió caminando y cruzó el pequeño mercado. Algunas parejas se reunían en uno de los bares que disponía de mesas y sillas al aire libre. Pensó detenerse en uno de ellos para desayunar, pero pronto desechó la idea y siguió caminando.

Anduvo y anduvo, aunque presintió que no había pasado mucho tiempo. Caminaba muy deprisa sin saber por qué. Quizás pretendía aparentar que a ella también la esperaban. Decidió ir más despacio.

Llegó a un parque solitario y se sentó en uno de los bancos. La cabeza le daba vueltas y no paraba de pensar. Siempre se había preocupado por los demás. No entendía qué fallaba en su vida. Sintió una angustia en su alma y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Se pudo las gafas de sol para disimular su estado. Miró su reloj y comprobó que había pasado el tiempo establecido. Tenía que volver, así que se puso nuevamente la sonrisa en los labios iniciando su camino de vuelta con las mismas ganas que había empezado el de ida.



esta a tu lado...

El amor no correspondido, ese es el amor que duele.

Duele en las noches de frío, en la soledad, en las fechas especiales, en el parque, cuando ves una pareja besarse, al caminar sin rumbo, al escuchar canciones de amor, al visitar lugares que te traen recuerdos o simplemente al verla junto a otro. Duele al no encontrar respuesta a los ¿por qué?

Duele cuando de ti se enamora de quien no estas enamorado o de quien estas enamorado ya tiene su corazón ocupado.

Pero sabes, siempre hay alguien esperando por ti, no lo busques tan lejos porque puede estar a tu lado y no logras verlo, solo baja la mirada y allí está.

tomate un tiempo...


Las cosas después de un tiempo nunca son iguales, jamás la gente es igual al otro día, las costumbres van cambiando, los hábitos se van haciendo uno, la rutina nos va comiendo todos los días, las obligaciones cada día son más, las risas tal vez son menos, las caricias se van haciendo pocas y los besos ligueros.
Así es la vida, un camino lleno de colores, aromas, climas, sentimientos... de pronto hay días en que todo es color de rosa con aroma suave, sin embargo también hay días grises con aroma a viejo, a rancio.

Hay días cálidos como la primavera, pero también hay noches frías como el invierno. Hay momentos de alegría, risas, sueños, metas... hay momentos de caras tristes, de gritos, de ofensas, de enojos... La relación de una pareja es así porque se va haciendo cada día, minuto a minuto, es una historia que no está escrita.

Y sin embargo, a veces no tenemos la capacidad o el tiempo de detener nuestra rutina dos minutos y valorar todas y cada una de estas pequeñas alegrías de la vida.
A veces no tenemos el valor de asomarnos afuera de nuestra esfera y ver que hay cosas hermosas que mirar, y ver que de las cosas no tan hermosas también se puede aprender.
Toma dos minutos de tu vida, solo dos minutos y piensa en todo lo que tenemos, en todo el amor que está en el aire solo para respirarlo, todas las sonrisas que a veces no vemos por estar con la atención en otra cosas, todas las miradas tan profundas, todas las palabras que no escuchamos, todos los aromas, todas las texturas, todos los colores.
Tal vez después de estos dos minutos el amor vuelva a brillar...